Esta es la parte que ninguno de nosotros quiere enfrentar, pero el amor también significa saber cuándo soltar.
Cuando tu perrito o gatico (o cualquier otra mascota) ha vivido una vida plena y ahora solo está sufriendo por razones médicas o por su edad avanzada, ayudarlos a trascender es un acto de bondad, compasión y agradecimiento.
¿Cómo saber cuándo es el momento?
No hay una respuesta fácil, pero aquí hay algunas señales de que podría ser el momento:
- Tu peludo está sufriendo y ese sufrimiento no puede controlarse
- Ya no puede hacer sus necesidades básicas
- Ha dejado de comer y beber por completo
- Los días malos superan ampliamente a los buenos
- Ya no reconoce a su familia o está completamente desorientado
- Tiene episodios de dolor agudo frecuentes
- Su veterinario te dice honestamente que no hay más que hacer
Una frase que me ayudó mucho fue: “Es mejor una semana antes que un día después”. Preferimos quedarnos con el recuerdo de nuestro peludo teniendo un último día tranquilo, que verlo sufrir hasta el final.

El proceso de eutanasia: qué esperar
Saber qué va a pasar te ayuda a estar más tranquilo en ese momento.
La eutanasia es un procedimiento suave. Generalmente, el veterinario primero pone un sedante que hace que tu peludo se relaje y se duerma profundamente. No siente nada, solo se queda dormido como si fuera una siesta.
Después, cuando ya está completamente dormido, le ponen una inyección que hace que su corazón se detenga pacíficamente. Todo el proceso es muy rápido y sin dolor.
¿Deberías estar presente?
Esta es una decisión completamente personal. Algunas personas necesitan estar ahí, sostener a su peludo, hablarle, ser lo último que vea. Otras sienten que no pueden, y está bien.
Lo que sí te digo es que si decides estar presente, tu peludo va a sentir tu amor, así estés llorando. Vas a llorar, y está bien. El veterinario lo entiende.
Si tienes niños, piensa bien si es apropiado que estén presentes según su edad y madurez emocional.
Opciones para la eutanasia
Algunos veterinarios ofrecen eutanasia a domicilio. Esto puede ser menos estresante para tu peludo, que puede despedirse en su lugar favorito de la casa, rodeado de su familia.
Si decides ir a la clínica, pregunta si puedes usar una sala privada y si puedes tomarte el tiempo que necesites antes y después.
Preparándote emocionalmente
No hay forma de estar completamente preparada para esto, pero hay cosas que pueden ayudar.
Despedidas significativas
Si sabes que el tiempo se acerca, crea momentos especiales con tu peludo:
- Llévalo a su lugar favorito si todavía puede moverse
- Dale sus comidas preferidas
- Toma muchas fotos y videos
- Acuéstate con él y cuéntale todo lo que significó para ti
- Invita a las personas que lo quieren a despedirse
- Haz una huella de sus paticas
Escribe una carta
Escribirle una carta a tu peludo puede ser increíblemente sanador. Cuéntale todo lo que te gustaría decirle, agrádecele por los años juntos, pídele perdón si sientes que cometiste errores, dile cuánto lo vas a extrañar.
No importa si te parece tonto, hazlo. Es para ti, para tu proceso.
Prepara lo que viene después
Antes de ese día, decide qué quieres hacer después. ¿Vas a usar una funeraria para mascotas? ¿Quieres cremación o sepultura? ¿Una urna especial?
Tener esto decidido con anticipación hace que ese momento sea un poco menos abrumador. No vas a tener que tomar decisiones difíciles cuando estés destrozada de dolor.
En Cali hay opciones como cementerios para mascotas donde puedes visitarlo, o servicios de cremación donde recibes sus cenizas en una urna bonita. Piensa qué te daría más paz.
Busca apoyo
No pases por esto sola. Habla con amigas que tengan mascotas, busca grupos de apoyo, considera hablar con un terapeuta si lo necesitas.
El duelo anticipado (cuando sabes que la pérdida viene) es real y es agotador. Date permiso de sentir todo lo que necesites sentir.
Cuidándote a ti mismo durante este proceso
Mientras cuidas de tu peludo enfermo, no te olvides de ti.
Come bien, aunque no tengas ganas. Duerme lo que puedas. Sal a caminar aunque sea unos minutos. Habla de lo que estás sintiendo.
Es normal sentir culpa, enojo, tristeza anticipada, hasta alivio cuando piensas que pronto terminará el sufrimiento. Todos esos sentimientos son válidos.

Un último pensamiento
Acompañar a tu peludo hasta el final es el último acto de amor que puedes darle. Es difícil, es doloroso, es una de las cosas más duras que vas a hacer. Pero también es un regalo – el regalo de que no esté solo, de que sienta tu amor hasta el último segundo.
Tu peludo te dio años de amor incondicional. Ahora te toca a ti darle una partida tranquila, sin sufrimiento, rodeado de amor.
Y cuando llegue ese momento, vas a saber que hiciste todo lo que pudiste, que tomaste las decisiones correctas pensando en él y no en ti, y eso es lo que importa.





